Cazadora-recolectora de historias

Por  Marian C. Rodríguez, alias Marian Colina.

En los años 90 me fui de Madrid al extranjero con la excusa del inglés, pero en realidad me fui para espabilarme, porque crecí  ensimismada entre libros y dibujos, y siempre fui tímida y de poco hablar. Quería salir al mundo y arañarme con la vida.

Durante años rodé de país en país y de oficio en oficio por varios rincones de Europa, América Latina y las Antillas Menores. Entre medias estudié antropología y me enamoré, me descalabré y resucité varias veces. Hasta que un día me detuve a mirar hacia atrás y descubrí que todo lo que había hecho en mi vida era escuchar historias, presenciar historias y vivir historias… y que entre las historias que llevaba en la maleta no estaban las de mi propia familia. Por eso en noviembre de 2013 volví para Madrid, a contrapelo de los que emigraban en la crisis, en busca de las historias de mis padres y abuelos, y empecé a formarme con varias maestras y maestros del arte oral.

Como investigadora social de vocación “práctica” también me interesa la narración aplicada al trabajo comunitario. Creo que las historias orales tienen un formidable poder para “hacer familia”, y disfruto organizando “micros abiertos” donde quien quiera pueda contar sus propias historias.  En julio del 2015 fundé así con otras personas los Cuentos Encandilados, el micro abierto  de cuentos para adultos de los viernes de verano en el Retiro de Madrid,  y en marzo de 2018 el micro abierto de historias reales del café Carmela, que organizo con Simone Negrín los últimos martes de mes en la Ribera de Curtidores 33. También estoy explorando los beneficios  sociales y cognitivos de la narración oral con personas mayores y personas con diversidad funcional física.

Como antropóloga me he formado en la Universidad de Londres, la Universidad Nacional de Colombia y la UCM de Madrid, donde realizo actualmente un doctorado sobre los usos médicos de las historias.